Un sonido puede ser descrito por
su frecuencia y por su nivel de sonido. El nivel de sonido indica la
actividad de las oscilaciones de las moléculas del aire, mientras que la
frecuencia es una expresión del número de oscilaciones de las moléculas
del aire por segundo.
La frecuencia se mide en Hertz (Hz). Un diapasón
que vibra en el tono de concierto tiene una frecuencia de 440 Hz. Esto
quiere decir que presta 440 oscilaciones por segundo. Un tono grave tiene
pocas oscilaciones, mientras que un tono agudo tiene muchas oscilaciones.
Los tonos puros consisten de una sola
frecuencia. Esto significa que la misma oscilación se repite. La mayoría
de los sonidos cotidianos no son tonos puros, sino que consisten en varias
frecuencias.
El habla consiste en muchas frecuencias,
todas ellas registradas de un modo muy preciso por el sistema auditivo
humano. Las frecuencias más importantes para la percepción del habla se
encuentran entre 200 y 6.000 Hz, pero el oído humano puede percibir
frecuencias desde 20 a 20.000 Hz.
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